ARTÍCULOS DE OPINION
CETRERÍA, TAN ANTIGUA, GRANDIOSA Y DESCONOCIDA.


A pesar de conocer este arte, de los pocos que hay en la caza, desde muy joven, hasta hace un par de años no pude disfrutar de jornadas de esta caza.
Concreta mente, bajo vuelo, ya que en mi tierra, la perdiz solo la queremos exclusivamente para cazarla con reclamo.
Azor persiguiendo liebre
Hembra de azor RADJA persiguiendo liebre

El ave reina para la caza en bajo vuelo es el azor. He conocido a través de mis amigos cetreros, tres tipos de azores. De menor a mayor tamaño son: el ibérico, el alemán y el finlandés. Como en normal en casi todas las rapaces, la diferencia de tamaño entre machos y hembras es significativa, siendo las hembras las de mayor peso y envergadura, por lo que las presas de mayor tamaño serán cazadas con más facilidad por las hembras.
Soy totalmente contrario, radicalmente contrario, a la caza sembrada, a los animales de granja y a lo que yo denomino aportar basura al campo, con la escusa de que hay que reforzar las poblaciones silvestres y, ya de paso, darnos el falso “gustazo” de ir descerrajando tiros por doquier. Y ya de paso ir agilipollando a nuestros compañeros de caza, reclamos, perros, aves rapaces, etc.
Setter con azor
Setter de nombre TURCO con azor

No me gusta, y por tanto, no asisto a lo que los cetreros denominan escapes, generalmente con perdices y faisanes de granja. Cuando la belleza se falsea y prostituye con estos métodos, para mí deja de serlo. Prefiero asistir a una jornada de caza en la que lo que se cacen sean conejos o, sobre todo liebres, a pesar de que el seguimiento del lance sea más difícil de contemplar visualmente. Pero vivimos en un mundo de prisas, dichosas prisas, dichosos récords  Hoy todo se rige por el récord, desde el récord de puntos en una clasificación deportiva, las piezas de caza abatidas en una temporada, las orejas cortadas en una corrida de toros, o el libro Guiness de los récords.
Azor atrapa conejo
Azor RADJA  atrapando conejo


Dependiendo del tamaño de la presa, de la dureza del lance y de la longitud recorrida en el vuelo, el número de piezas cazadas por un azor de los punteros, en una jornada, no va más allá de dos o tres. Aproximadamente similar a lo que puede abatir una escopeta en manos de un tirador medianamente ducho. Y de ahí que catalogue a la cetrería como desconocida. Cuando oigo opinar a alguien sobre la cetrería, enseguida sé si la conoce o no. Pues es norma, en quien no la conoce, el denostarla por esquilmar las poblaciones de caza. O lo que es lo mismo, confundir a un halcón o a un azor, con una repetidora.
Azor atrapando liebre
Azor atrapando liebre
O sea, el pecado tan típico de español: lo que desconozco, lo desprecio. Y me quedo tan pancho, y ya el no va más, de la caza con azor, es si nos podemos ayudar de un perro, mejor de muestra, debidamente adiestrado. Contemplar escenas de caza en las que dos seres vivos tan diferentes se complementan para cazar, a nuestras órdenes, puede ser sublime.
Azor y setter cazando conejo
Felipe el escritor del artículo con sus compañeros de caza
Cada día que pasa, la escopeta, me gusta más como elemento decorativo. Debe de ser que los años no pasan en balde, y en algunos casos, mejoramos con la edad.

Hasta pronto.
Autor Felipe Albaladejo.

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